1. El sentido de aprender sobre ética.

Teóricamente podemos decir que la Ética se encarga del estudio de la moral y la conducta moral del hombre, sin embargo

¿Comprendemos que es lo que, en el sentido práctico, la Ética significa?

Muchos podríamos decir que la Ética es solo una ciencia más, que como el resto de las demás buscan resultados sistemáticos, sin embargo, olvidamos e ignoramos la respuesta más simple de todas, la Ética analiza las circunstancias que enfrentamos diariamente, responde las preguntas más comunes, que la mayoría de las veces nosotros consideramos tonterías, la Ética se enfrenta a la vida cotidiana tanto de un estudiante, un profesionista hasta un médico o una ama de casa.

Al conocer el significado de la ética podríamos llegar a pensar que es una ciencia que, no tendría relación alguna con las demás, sin embargo al hacer diferentes relaciones y asociaciones podemos inferir que la ética tiene relación de estudio con todas las demás ciencias conocidas, sobre todo porque involucra al hombre y a su comportamiento de la misma forma en que las demás ciencias involucran al hombre y sus diferentes facetas y aspectos.

Lo importante es que la ética al igual que otras ciencias buscan una verdad que integra al hombre, sus conocimientos y comportamientos dentro de una sociedad que se ve beneficiada.

Otro aspecto de la Ética que debemos analizar es la tendencia de esta, por justificar, analizar y fundamentar la forma de vida, los principios y las bases morales. Concepto de Ética Es posible establecer que la conciencia moral, la libertad y la responsabilidad se transforman en el fundamento básico y necesario de la vida humana.

Todo ello, por supuesto en un ambiente social, que es el único propicio para la realización del hombre. Es decir, se pone en evidencia que los valores son esenciales para el hombre y su vida, la cual desarrolla junto a otras libertades. Se hace imprescindible entonces conocer y comprender los fundamentos de la vinculación que surge entre vida humana, valores y sociedad. Esa ardua tarea, y de problemática creciente, es asumida por una disciplina filosófica, denominada Ética. El término Ética, etimológicamente, deriva de la palabra griega “ethos”, que significa “costumbre”.

La ética es la parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones que rigen el comportamiento del hombre en la sociedad. Aristóteles dio la primera versión sistemática de la ética. Es el compromiso efectivo del hombre que lo debe llevar a su perfeccionamiento personal. Es el compromiso que se adquiere con uno mismo de ser siempre más persona. Se refiere a una decisión interna y libre que no representa una simple aceptación de lo que otros piensan, dicen y hacen.

La Ética, por lo tanto, busca descubrir, clarificar y comprender las relaciones que se establecen entre el actuar humano, los valores y las normas morales que se gestan y desarrollan en la vida social. Desde que el hombre se agrupa en sociedades tuvo la necesidad de desarrollar una serie de reglas que le permitieran regular su conducta frente a los otros miembros de la comunidad. De manera que la moral es una constante de la vida humana. Los hombres no pueden vivir sin normas y valores.

Es por esto que se ha caracterizado al hombre como un “animal ético”. Sólo el hombre puede dirigirse hacia el futuro. Sólo él puede formarse una idea de un estado de cosas más deseable y poner luego los medios necesarios para llevarlo a la realidad. El hombre puede protestar, ir al paro, manifestarse o sublevarse, con una visión de un estado de cosas que ‘debiera ser’. La Ética nos ilustra acerca del porqué de la conducta moral.

Los problemas que la Ética estudia son aquellos que se suscitan todos los días, en la vida cotidiana, en la vida escolar, en la actividad profesional, etc. Problemas como: ¿qué comportamiento es bueno y cuál malo?, ¿se es libre para realizar tal o cual acción?, ¿quién nos obliga a realizar esta acción?, entre estas dos acciones, ¿cuál se debe elegir?, etc. Acorde a lo anterior podemos apreciar que la importancia de la Ética nace por su preocupación principal, que nos atañe directamente: la actividad humana, en tanto actividad regida por principios ajenos a la determinación y necesidad que existe en el resto de los seres que pueblan la tierra. Principios que hemos de denominar valores morales.

Concepto de moral El término Moral, etimológicamente, proviene de la palabra latina “mores”, que significa costumbres. En el habla corriente, ética y moral se manejan de manera ambivalente, es decir, con igual significado. Sin embargo, analizados los dos términos en un plano intelectual, no significan lo mismo, pues mientras que “la moral tiende a ser particular, por la concreción de sus objetos, la ética tiende a ser universal, por la abstracción de sus principios”. No es equivocado, de manera alguna, interpretar la ética como la moralidad de la conciencia.

Un código ético es un código de ciertas restricciones que la persona sigue para mejorar la forma de comportarse en la vida. No se puede imponer un código ético, no es algo para imponer, sino que es una conducta de “lujo”. Una persona se conduce de acuerdo a un código de ética porque así lo desea o porque se siente lo bastante orgullosa, decente o civilizada para conducirse de esa forma. En términos prácticos, podemos aceptar que la ética es la disciplina que se ocupa de la moral, de algo que compete a los actos humanos exclusivamente, y que los califica como buenos o malos, a condición de que ellos sean libres, voluntarios, conscientes.

Asimismo, puede entenderse como el cumplimiento del deber. Vale decir, relacionarse con lo que uno debe o no debe hacer. La moral debe definirse como el código de buena conducta dictado por la experiencia de la raza para servir como patrón uniforme de la conducta de los individuos y los grupos. La conducta ética incluye atenerse a los códigos morales de la sociedad en que vivimos.

 

Objeto de estudio de la ética

Teniendo en cuenta que a cada ciencia le corresponde un objeto de estudio particular y reconociendo el posible carácter científico de la Ética, su objeto de estudio ya lo hemos mencionado al afirmar la importancia de los valores morales, los cuales están circunscritos a la Moral. Es entonces, la Moral el objeto o tema de estudio de la Ética. La Ética necesita de la Moral para sacar sus conclusiones, para explicarla, para elaborar sus hipótesis y teorías, pero ello no significa que la tarea de la Ética consista en inventar o crear la Moral. La Moral entonces, es inherente al ser humano en la medida en que éste es un ser activo, que despliega su voluntad en la realidad natural y social, en forma consciente, libre y, por lo tanto, responsable.

De aquí se sigue que sólo el hombre es un ser moral, dado que en la realidad infrahumana sólo existe la necesidad y el determinismo de las conductas instintivas. Ahora bien, la ética se interesa por este actuar humano desde un punto de vista exclusivo y esencial: la conducta humana en tanto es regida, orientada e inspirada por valores, en tanto actúa según los ejes justo/injusto, debido/indebido.

I.- Conductas que no son objeto de estudio de la ética.

a. Una persona observa una pintura.

b. Practicar un deporte.

c. Escuchar música, o platicar.

II.- Conductas que son objeto de estudio de la ética.

1 Un maestro humilla a un alumno.

2 Robar es malo.

3 Decir mentiras no es correcto.

4 Sobornar a alguien es malo.

Existir es actuar. El hombre es ante todo acción. Esto es algo fundamental en la Ética que estudia precisamente la acción humana en cuanto tal (es decir, libre). En realidad, casi cualquier acción humana libre es, de por sí, moral (catalogable en términos de ‘bueno’ o ‘malo’). Algunas de estas acciones probablemente, la mayoría- parecen fluir de un modo casi espontáneo y natural: estoy trabajando, me relaciono con los demás y los respeto…no hay esfuerzo aparente, ni sensación de lucha o tensión. En cambio, en otros momentos, la acción es dolorosa: hay que vencer contradicciones exteriores y se vive un conflicto interior.

Es precisamente en los conflictos cuando se hace más evidente el carácter humano y moral de nuestra acción. Como se puede apreciar, la acción humana en tanto humana es compleja. El determinismo vigente para la realidad natural, plantea un desafío para el hombre en su vida personal y social. Al descubrir que nada está escrito en cuanto al destino, a su destino particular, y que es portador de una conciencia que le hace reconocer su propia libertad, surge el desconcierto, la duda, el temor, la angustia; y ante el error, la culpa y el remordimiento.

Se pregunta entonces,

¿Qué es lo que debo hacer?,

¿Qué no debo hacer?,

¿Por qué?, etc.

 

Aquí se hace presente el Conflicto, en donde se trasluce el carácter moral y humano que interesa a la Ética.

Sentido sociocultural de la ética.

Cada persona nace en el seno de una cultura, es decir, se encuentra de entrada en un mundo de significados, de instituciones y de formas de vida cultivados por sus antecesores. Tiene que aprender a formar su propia visión del mundo a partir de creencias y actitudes que le son transmitidas por su comunidad cultural. De este modo, las acciones y decisiones de cada uno de sus miembros de una sociedad influyen en el desarrollo de cada cultura; la cultura se produce y se reproduce a través de las acciones y decisiones de los individuos.

Así pues, existe una interacción constante entre los individuos y la comunidad en la formación y el cambio de una sociedad. Actualmente, aunque hay diferentes definiciones del concepto de cultura, todas ellas incluyen elementos como las formas de conocimiento, las creencias, el arte, la moral, las leyes, las costumbres y prácticamente todas las capacidades y los hábitos adquiridos por los seres humanos como miembros de una sociedad. Para algunos autores, el concepto de cultura se opone al de naturaleza y se usa para nombrar el conjunto de conocimientos, técnicas, valores, creencias, prácticas, que caracterizan a un grupo humano y que se transmiten de una generación a otra.

La cultura es información transmitida por enseñanza y aprendizaje, y no por herencia genética. En su sentido más amplio, la cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.1 De acuerdo con lo anterior, una cultura es una comunidad de personas con una tradición que ha sido cultivada a través del tiempo; que comparte una lengua, una historia, creencias, valores y prácticas. Además, sus miembros participan en un proyecto de vida basado en expectativas comunes. Una cultura es continuidad, tradición y así se arraiga en el pasado; pero también es proyecto, elección de fines y valores que orienten la acción colectiva, y así, está orientada hacia el futuro.

En este sentido, una cultura no es estática, sino que lleva en sí misma las posibilidades de su propio cambio; por ello, una cultura es un espacio de posibilidades, ofrece a sus miembros distintas elecciones posibles entre la repetición y la innovación. Por otro lado, también se habla de cultura para referirse a un conjunto más amplio que abarca varias culturas o pueblos distintos; por ejemplo, cuando se dice cultura occidental, cultura oriental, cultura cristiana, cultura indígena. En este caso, se consideran algunos rasgos comunes que constituyen las creencias o valoraciones que sirven de base a todas las demás, que pueden presentar variaciones entre los diferentes elementos que forman la “gran cultura’…

El sentido sociocultural de la ética adquiere significancia a partir del actuar ético del individuo, un actuar que puede ser:

a) Aceptación, por parte del individuo, de las normas establecidas en una sociedad determinada. Tal aceptación producirse, desde el punto de vista ético, de dos formas:

1) Por reflexión y convencimiento: Esto es, tras un proceso en el que sin duda desempeñan un papel importantísimo la situación familiar, la convivencia, la situación económica y cultural, en suma, la influencia del medio ambiente, el individuo decide, tras un proceso de reflexión y análisis, aceptar y dar como buenas las normas establecidas en la sociedad en la que se desenvuelve.

2) Aceptación por comodidad: En este caso el individuo manifiesta una total y completa sumisión al medio ambiente, adaptándose por rutina y para evitar complicaciones de cualquier tipo, a la normativa vigente en su comunidad. Así, hay muchos individuos que por rutina, comodidad o negligencia aceptan, sin ningún tipo de reflexión previa, las normas que la sociedad establece, sea cual fuere el sistema político vigente en ese momento.

b) No aceptación de las convenciones establecidas en un orden social determinado: No todos los individuos aceptan las normas establecidas en la sociedad en la que se encuentran. En regímenes democráticos asistimos, casi a diario, a las lógicas discrepancias que ciertos individuos, ciudadanos en este caso, mantienen ante las normas y leyes que del gobierno en el poder se derivan. Y con la misma frecuencia, también, asistimos a las dos posturas más usuales que tales personas utilizan cuando mantienen un cierto o total desacuerdo con las leyes promulgadas:

1) De un lado, las que, haciendo uso de las libertades que todo régimen democrático garantiza, discrepan públicamente, argumentando los motivos por los cuales no les parecen justas o idóneas las pautas de conducta arbitradas en esa comunidad o en ese pueblo, e intentando, con el mismo derecho, transformarlas, ofreciendo para ello las alternativas que consideren más adecuadas para que aquéllas sean a su vez sustituidas.

2) De otro, las que, despreciando las normas de toda convivencia, realizan actos contrarios a la ley, bien individualmente o bien organizadamente. Tal actitud, antidemocrática y egoísta, puede provocar un amplio abanico de consecuencias que van desde la marginación de la ley hasta la forma más inhumana y cobarde de discrepancia como es el terrorismo.

c) La tercera postura describe también una de las relaciones que desgraciadamente adoptan algunos individuos ante la sociedad: A nadie se le escapa que existen individuos que intentan sólo y exclusivamente conseguir lo que quieren, y para ello, suelen disfrazarse de personas que aceptan la moral convencional y las normas legalmente establecidas, llegando incluso a utilizar el vocabulario moral al uso, con el fin de conseguir sus fines personales. En el lenguaje figurado se suele denominar a estos individuos “camaleones’, queriendo señalar con ello a personas que, buscando el favor y el interés propio, mudan con facilidad de pareceres y doctrinas. Quizá éstos no suelen ser los más dañinos para la sociedad porque, tarde o temprano, ésta puede detectarlos y localizarlos, pero sea cual fuere el peligro que supongan, no deja de ser ésta una actitud reprochable por todo aquel que se considere o tienda a considerarse una persona honesta.

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